Abril 2019. Gesto apologético al Río Atemajac, presentado cerca del nacimiento del Río Atemajac en Zapopan, Jalisco.

El Río Atemajac es una de las tres principales arterias que corren por la ciudad de Guadalajara. Solía abastecer de agua a los poblados asentados alrededor de su cauce. Hoy, se ha convertido en uno de los principales desagües de la ciudad. Este río es además, la frontera entre los municipios de Zapopan y Guadalajara. Nace en Zapopan, el municipio con mayor índice de riqueza en la ciudad, y en donde sus aguas todavía corren transparentes y cristalinas. Sin embargo, conforme avanza el río, aumenta la degradación y la contaminación. En el Municipio de Guadalajara, la infraestructura del manejo de aguas es visiblemente desigual. El agua del río se mezcla con el drenaje y con las aguas pluviales. La población que habita en esta parte del río es económicamente vulnerable, está expuesta a la constante pestilencia y sufre de problemas de salud debido a la exposición a un río contaminado. Aunque se han llevado a cabo proyectos millonarios para sanear el agua, éstos no han funcionado y al Atemajac siguen yendo las aguas negras, la basura, los desperdicios y la carne podrida.

Hoy, el río es un cuerpo estrangulado, entubado, desviado, obstruido y contaminado. Un río tóxico y marchito.

Al Atemajac lo estamos sacrificando.

Este performance pide una disculpa al río e invita a reflexionar sobre las problemáticas ambientales y sociales en torno al agua en las urbes. 

Fotografía: Pistor Orendain

Performance transmitido en vivo a través de FB e Instagramm, como parte del proyecto Colectivo Internacional de Mingas de Cuerpos. 

 

VIDEO-PERFORMANCE

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